



Mientras la noche cae, plácida y fresca, sobre una abochornada Buenos Aires, la gente va llegando a la Manzana de las Luces. La cita es con la guitarrista Analía Rego que presenta en concierto su tercer trabajo “Un Siglo de Tango”.
Sale a escena y, tras los aplausos de rigor, agradece y distendida comenta que el nombre de este trabajo obedece a dos motivos; el primero relacionado con el hecho de que una vez completada la elección del repertorio se encontró con que abarcaba, prácticamente, a todas las variables que ha tenido en tango en los últimos cien años; la otra -sonríe- es de carácter absolutamente práctico, casi un siglo es lo que le llevó editarlo y sacar este disco a la calle.
La sala festeja y será en ese clima, festivo y ritual, el que atravesará el concierto. Suena Gallo Ciego y luego Trenzas y la poética de Homero Expósito (“¿Adónde fue tu amor de flor silvestre? / ¿Adónde, adónde fue después de amarte? / Tal vez mi corazón tenía que perderte / y así mi soledad se agranda por buscarte”) se magnifica en la impecable intepretación. Apenas ha comenzado el concierto y podemos sentir, gozosos, que el maestro Horacio Ferrer fue preciso al prologar el disco, y sí “la guitarra en manos de ella suena a ruego y a misterio y a memoria”.
Es el turno del tango Bahía Blanca “que no siempre fue Bahía Blanca, sino que originalmente se llamó Celeste y Blanca Academia Fútbol Club”, comenta Rego con tono coloquial y así va desgranando el contenido de su repertorio al que lo sucede el -colosal, en opinión de muchos especialistas- tango Don Agustín Bardi, del maestro Horacio Salgán.
Llega el turno de los invitados porque a ella la guitarra “le gusta sola, pero no tan sola”, se suma el maestro Claudio Aristimuño y ahora en dúo de guitarra y flauta nos deleitan con una versión de “Burdel 1900″, de la suite Historia del Tango de Astor Piazzolla para cerrar la primera parte del recital con la juguetona melodía de “Palomita Blanca”, con arreglos de la propia Rego.
Tras un breve intervalo la sala se llena con los acordes de Por una cabeza, Mimí Pinsón, Gran Hotel Victoria y una exquisita versión de Los Mareados. Es notable como la música viaja límpida a través del silencio, casi místico que se genera en el público en cada interpretación.
Y se acerca el final, sube a escena el bajista Máximo Rodríguez y, juntos, nos atraviesan con la milonga Nocturna, de Julián Plaza. A esta altura es más que probable que hayamos sucumbido al influjo de esta mujer, su música y la elección exquisita de este repertorio; pero hay algo que trasciende todo esto y es imposible pasarlo por alto: la sociedad Rego-Rodríguez funciona, la química está ahí, la milonga de Julián Plaza hace silbar (sí, silbar!!) al circunspecto auditorio y la versión de ¿Quién dijo que 20 años no es nada? -la cuarta para ser exactos, como nos aclaró Rodríguez, además autor de la pieza- componen un broche de lujo para un concierto de lujo.
Respetando rituales, tras la despedida inicial Analía Rego vuelve a escena y, tras los agradecimiento de rigor, hace un bis: La Cumparsita.
Y ahora sí, se terminó. Durante algo más de una hora fuimos otros, espíritus inquietos y gratificados y eso, no es poco.
Gabriela Zubiría | 20.XI.2009













Hola, aquí les dejo las fotos que sacamos en el camarín durante el primer cierre general de Guitarras del Mundo.




*****************************************************************************************************
Biblioteca Central de la UNLu
Dúo Alfredo Bogarín & Pablo Vázquez
Luciano Bustos
Santiago Mastronardi
Dúo Rubén Russo & Marcelo Fernández
Analía Rego
Sergio Fernández Cabrera (Uruguay)
Comentario publicado por los organizadores en el blog de Guitarras del Mundo :
OTRA NOCHE MARAVILLOSA!!!
Viernes 9 de Octubre de 2009, Biblioteca Central de la UNLu, gran cantidad de publico, conocedor o no del Festival, pero todos muy atentos y con un silencio que se podia cortar con un cuchillo!!!
Nuestros guitarristas locales:
Extraordinario todo el concierto, poniendo de manifiesto cada uno de los musicos su compromiso con el instrumento, demostrando además, alegria al hacer lo suyo, que se notaba por la forma de brindarse en cada tema; y de los visitantes que se puede decir… que descubrimos a dos personas con una gran calidad humana, ademas de sus excelentes condiciones profesionales e interpretativas.
Que mas se puede pedir!!!
Como organizadores de la Sede LUJAN, nos complace agradecer nuevamente a Juan FALU, a Ana VILLA, a las autoridades de la UNLu que nos da todo el aporte necesario, a través de la Secretaría de Extensión; y también a UPCN Cultura Buenos Aires por el apoyo brindado y acompañando en todo, para poder llevar adelante otra jornada cultural como pocas.
Mientras se siguen escuchando las cuerdas y los aplausos, solo resta esperar hasta el próximo año para revivirlo.
MUCHAS GRACIAS.-
Gauchamente,
Coco BENEITEZ & Gabriel GRANATA





1. Gallo ciego -Tango- (A. Bardi) 03:30
2. Mimí Pinsón -Tango- (A. Roggero - J. Rótulo) 03:56
3. Gran Hotel Victoria -Tango criollo- (Feliciano Latasa - Carlos Pesce) 02:34
4. Flor de lino -Vals criollo- (H. Stamponi - H. Expósito) 03:10
5. Trenzas -Tango-(Armando Pontier - H. Expósito) 03:34
6. Palomita blanca -Vals criollo- (A. Aieta - F. García Giménez) 02:54
7. Bahía Blanca -Tango- (C. Di Sarli) 02:34
8. Don Agustín Bardi -Tango- (H. Salgán) 03:20
9. A media luz - Tango-milonga- (E. Donato - C. Lenzi) 02:13
10. ¿Quién dijo que 20 años no es nada? Milonga-candombe (Máximo Rodríguez) 03:38
11. El apache argentino -Tango compadrito- (M. Aróztegui - A. Mathón) 02:00
12. Nocturna - Milonga- (Julián Plaza) 02:08
13. Por una cabeza -Tango canción- (C. Gardel - A. Le Pera) 02:56
14. Burdel 1900 -de la suite Historia del Tango- (A. Piazzolla) 04:07
15. Los mareados (Los Dopados) -Tango- (J. C. Cobian - E. Cadícamo) 02:50
1: Jorge Morel
2, 5, 7, 9, 11: Anibal Arias
3, 4, 6, 8: Analía Rego
10: Máximo Rodríguez - Analía Rego
12: Nicolás Mustillo - Analía Rego
13: Rubén “Chocho” Ruiz - Analía Rego
15: Rubén “Chocho” Ruiz
Máximo Rodríguez (bajo eléctrico): 10
Paulina Fain (flauta): 6,14
Nicolás Mustillo (guitarra): 12
¿Es Nocturna, Flor de lino, Hotel Victoria,
Bahia Blanca o Gallo ciego?:
la guitarra, en manos de ella, suena a ruego
y a misterio y a memoria,
¡ oh, perfume de nostálgica madera !;
y el temblor del tango haciéndose en sus dedos
con dolor, beso, locura, enigma, espera,
polen roto de ciudad
cuerdas tensas por los goces y los miedos
y esa austral sonoridad
criolla, dulce y callejera,
son que siembra de mujer y de poesía
los talentos y las gracias de Analía
casi un íntimo óleo músico y en celo,
multitud y soledad,
de una artista aquí pintada en pleno vuelo.
Buenos Aires, era el otoño de 2009





Florence Foster Jenkins (1868-26 de noviembre, 1944) fue una soprano estadounidense que se hizo famosa por su completa falta de habilidad musical.
Nacida como Florence Foster en 1868 en Wilkes-Barre, Pennsylvania, Florence Foster Jenkins recibió lecciones de música en su niñez y pronto expresó su deseo de viajar al extranjero para continuar tales estudios. Aun siendo de familia acomodada, su padre rehusó pagarle el billete, así que se fugó a Filadelfia con Frank Thornton Jenkins, un médico que más tarde se convertiría en su marido (se divorciaron en 1902). Tras su llegada a Filadelfia empezó a ganarse la vida como maestra y pianista. Después de la muerte de su padre en 1909, Jenkins heredó una suma de dinero que le permitió comenzar su carrera musical, habiendo sido antes disuadida por sus padres y su antiguo marido. Entró a formar parte de la vida musical de Filadelfia y más tarde de la de Nueva York, donde fundó y financió The Verdi Club, tomó lecciones de canto y empezó a dar recitales, siendo su primero en 1912. La muerte de su madre en 1928, cuando Florence tenía 60 años, le proporcionó libertad y recursos adicionales a la hora de perseguir sus objetivos.
Basándose en sus grabaciones, es evidente que Jenkins tenía muy poco sentido del oído y el ritmo y era a duras penas capaz de mantener una nota. Era normal que su acompañante hiciera ajustes para compensar sus variaciones de tempo y fallos rítmicos. Aun así se hizo tremendamente famosa, al parecer el público la adoraba por la diversión que proveía en lugar de por su habilidad musical. Los críticos a menudo eran tan crueles que bien pudieron servir para picar la curiosidad del público.
A pesar de su patente falta de habilidad, Jenkins estaba firmemente convencida de su grandeza. Se ponía a sí misma a la altura de sopranos de renombre como Frieda Hempel y Luisa Tetrazzini, y disculpaba las risas que a menudo provenían de la audiencia durante sus actuaciones como procedentes de rivales consumidos por “envidia profesional”. Era consciente, sin embargo, de sus críticas, a las que una vez respondió: “La gente puede decir que no sé cantar, pero nadie podrá decir nunca que no canté”.
La música de los recitales de Jenkins era una mezcla del repertorio operístico estándar de Wolfgang Amadeus Mozart,
Giuseppe Verdi y Richard Strauss (todos ellos más allá de su habilidad técnica), Lieder (incluyendo obras de Johannes Brahms y “Clavelitos” de Joaquín Valverde, su partitura favorita) y canciones compuestas por ella misma o su acompañante, Cosmé McMoon, de quien consta que ponía caras a Jenkins por la espalda para provocar la risa de los espectadores. Después de su muerte le intentó robar su herencia declarando ser su amante, si bien había una amplia evidencia de que era homosexual. Jenkins a menudo llevaba elaborados disfraces que diseñaba ella misma, algunas veces aparecía con alas y espumillón y, para “Clavelitos”, arrojando flores a la audiencia mientras ondeaba un abanico y lucía más flores en su pelo.
Después de un accidente de taxi en 1943 descubrió que podía cantar “Un fa más alto que nunca”. En lugar de una demanda contra la compañía de taxis le envió una caja de caros puros al conductor.
A pesar de la petición pública de más apariciones, Jenkins restringió sus actuaciones en directo a unos pocos favoritos y a su recital anual en el auditorio del Ritz-Carlton de Nueva York. La asistencia a sus recitales estaba siempre limitada a su leal club de señoras y otros pocos elegidos (ella misma se encargaba de distribuir las entradas). Con 76 años, Jenkins finalmente cedió a los deseos de sus admiradores y actuó en el Carnegie Hall el 25 de octubre de 1944. Tan anticipada fue la actuación que las entradas se agotaron con semanas de antelación. Jenkins murió un mes después.
Se dijo que los 32 años de carrera musical de Jenkins fueron una elaborada broma sobre el público, lo cual parece contradecirse con la afirmación de que su muerte después de su actuación en el Carnegie Hall fue resultado del rechazo de los críticos. Sin embargo, hay muy pocas evidencias que constaten dichas afirmaciones. Todo parece indicar que Florence Foster Jenkins murió con el mismo feliz y convencido sentido de plenitud que prevaleció durante toda su vida artíst
ica.
Jenkins grabó nueve arias en cinco discos de 78-rpm, que fueron más tarde reorganizadas en tres cedés. The Muse Surmounted: Florence Foster Jenkins and Eleven of Her Rivals (Homophone Records) contiene sólo una de las actuaciones de Jenkins, Valse Caressante, para voz, flauta y piano, pero incluye una entrevista con el compositor, su acompañante Cosmé McMoon. The Glory (????) of the Human Voice (RCA Victor) contiene las otras 8 arias, todas acompañadas por McMoon. Murder on the High C’s (Naxos) contiene sus 9 arias más actuaciones de otros, pero carece de la entrevista con McMoon.
En 2001, una obra de teatro sobre Jenkins de Chris Ballance fue representada en el Edinburgh Fringe. Otra obra sobre la vida de Jenkins, Souvenir, se estrenó en Broadway en noviembre de 2005, protagonizada por Judy Kaye como Jenkins. Casi al mismo tiempo, una nueva obra sobre Jenkins, Glorious, de Peter Quilter, fue estrenada en septiembre de 2005 en Inglaterra, protagonizada por Maureen Lipman, quien, en palabras del crítico del New York Times, aportó el requerido “canto terrible”.
Fuente: Wikipedia, la enciclopedia libre
Bueno, aquí tienen a la Foster masacrando a Mozart. Una de las arias mas famosas y difíciles, compuesta para soprano de coloratura que pertenece a la ópera “La flauta mágica”. Aunque pocas sopranos se le animan, ella se animó, quedando el delito consumado en disco de 78 RPM. Antes de reproducir lo que sigue, estén bien sentados:
No me digan que no les avisé…
Con esto quise hacer un pequeño homenaje a la Foster ya que este fin de semana fui a ver la obra “Souvenir” (Teatro Regina) que recrea su vida y les puedo asegurar que no dejo de reirme.
La actriz-cantante Karina K declaró que tuvo que estudiar para cantar tan mal y le dio mucho trabajo. Logró hacerlo y la imita de maravilla.
De ella ha dicho: “Florence tenía todos los defectos del canto: era arrítmica, engolaba, no llegaba al tono, perdía el fraseo, cantaba notas inexistentes, no sabía respirar. Pero ella representa la fuerza de la convicción. Su familia, su marido, la sociedad, todos la desalentaban para que no cantara. Y, a pesar de todo, luchó toda su vida para hacerlo.”
Despues de todo, es la historia de alguien que puso su esfuerzo, su dinero, su convicción… en fin, puso todo lo que pudo al servicio de un único objetivo: cumplir su sueño. Una Diosa la Foster!




Hace unas semanas llegó a mi una antigua partitura (copia) de la colección del Sr. Bruno Cespi: “El Dengue”, tango de Gerardo Metallo. Edición Roque Gaudiosi. Me la facilitó otro coleccionista, el Sr. Héctor Lucci, a la vez que me sugirió grabarla. Accedí a la brevedad produciendo una grabación casera con la finalidad de dar a conocer esta composición de la cual no se encontró grabación alguna hasta el momento.
Rastreando la fecha posible de la obra, encontré estos datos en la Antología del Tango Rioplatense:
“Roque Gaudiosi. Establecimiento Gráfico Musical. También: Taller Gráfico Musical. Desde aproximadamente 1905 ubicado en Santiago del Estero 968, Buenos Aires y alrededor de 1915 en Salta 1160. Trabajó como impresor para otras casas, para autores que editaban directamente sus obras y también como editor. Sus trabajos siempre fueron de muy buena calidad, dentro de un comercio que buscaba la venta rápida produciendo a bajo costo.”Esto hace suponer que este tango sería anterior a 1915 ya que en la partitura figura la direccion de la Editorial en la calle Santiago del Estero, o bien que la casa continuara editando partituras con la antigua dirección por un tiempo despues de haberse mudado.
A través de un artículo del Dr. Luis Alposta, nos enteramos que existen más músicas donde los “dengues” han revoloteado cerca. En su opinión, este Dengue sería de 1911, coincidiando la fecha con una de las grandes epidemias que hubo en nuestro país.
El tango fue -y continúa siendo- testigo social y agudo observador de lo cotidiano. Como tal, no podía ignorar una o varias epidemias de “dengue”, además de mostrarnos que los argentinos tenemos viejos problemas no resueltos. Ya que la realidad sanitaria por estos días es bastante cruel, no viene mal tomarselo un poco “a la chacota” y recordar que los tanguistas se ocuparon también de otros insectos (menos dañinos): “Piantá piojito que viene el peine” (Eduardo Fornarini), “El Mosquito” ( Arturo de Bassi), “El Mosquito” (Juan Carlos Spreafico), “Mosca muerta” (Juan C. Cobián) y “¡¡El dengue!!” (Miguel F. Alfieri), entre otros…
Bueno, aquí tienen mi version casera de “El Dengue”, tango del pianista y compositor italiano Gerardo Metallo (1871-1946) que fue difundida por el Sr. Héctor Lucci en el programa radial “La noche con amigos” de Lyonel Godoy el pasado 22 de abril.
No se preocupen, ¡este dengue no pica!




Música porque sí, música vana,
Como la vana música del grillo,
Mi corazón eglógico y sencillo
Se ha despertado grillo esta mañana.
¿Es este cielo azul de porcelana?
¿Es una copa de oro el espinillo?
¿O es que en mi nueva condición de grillo
Veo todo a lo grillo esta mañana?
¡Qué bien suena la flauta de la rana!
Pero no es son de flauta: en un platillo
De vibrante cristal de a dos desgrana
Gotas de agua sonora. ¡Qué sencillo
Es a quien tiene el corazón de grillo
Interpretar la vida esta mañana!


More Options ...
Categories
Tag Cloud
Blog RSS
Comments RSS

Void « Default
Life
Earth
Wind
Water
Fire
Light 