
Texto de Gustavo Mozzi en la lámina del CD “Una guitarra para Gardel”, de Aníbal Arias:
Aún en pleno invierno los domingos por la mañana el maestro Anibal Arias suele pasar, guitarra en mano, trepando la cuesta desde el Bajo para reunirse a tocar con sus amigos de Plaza Dorrego. Allí, frente a los privilegiados transeúntes u ocasionales visitantes de la feria, despliega su arte con la misma concentración y entrega que deja sin aliento a los públicos más selectos de los mas encumbrados teatros del mundo. En cualquiera de los casos la actitud de Anibal es la misma, “es que el escenario lo hace uno”, dice el maestro que solo piensa en lo esencial de la música y que jamás hizo concesiones en su extendida trayectoria. Se codeó con los referentes más importantes del tango, es un fiel exponente de la exquisita tradición guitarrística de Buenos Aires, y fundó un sonido y un estilo propio. Figura insoslayable en la historia del género, ya desde hace unos años se dedicó a volcar al papel y a transmitir con generosidad aquellos conocimientos que hasta el momento solo era posible adquirir en forma intuitiva. Y de su mano varias generaciones de guitarristas se acercaron al tango para dar continuidad y proyectar hacia delante una manera absolutamente criolla de entender la música. Este maravilloso y fundamental disco dedicado a la obra de Carlos Gardel, que el maestro grabó a sus 86 años, es un eslabón más dentro de sus convicciones musicales, donde cabe el respeto y el cuidado por la melodía, su capacidad de encontrar lo esencial de cada obra, su conocimiento de la poesía y el contenido profundo de sus versos. Esta cuidadísima producción nos acerca a la intimidad de estos rasgos únicos y seguramente dará nuevos bríos a un modo de entender la música que parecía en extinción. Gustavo Mozzi Buenos Aires, julio de 2008